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4 min de lectura Psicofisiología

Intestino y mente: el papel de los psicobióticos

Actuación de los psicobióticos sobre el eje intestino-cerebro y sus beneficios para la salud mental

Papel de los psicobióticos en la salud mental

En posts anteriores hablamos de un concepto que para muchas personas puede resultar todavía poco conocido: los "piscobióticos". En esta ocasión, vamos a profundizar un poco más en esta idea, muy relacionada con el eje intestino-cerebro que ya comentamos.

Hoy en día, la mayoría de las personas ha oído hablar de los probióticos y de la microbiota intestinal. Sabemos que desempeñan funciones importantes en nuestro organismo, como la regulación del sistema inmunitario, el estado de ánimo, el sueño o incluso ciertos aspectos del comportamiento emocional. Pero, ¿Qué son exactamente los psicobióticos y que relación tienen con nuestro cerebro?

El término fue propuesto en 2013 por Ted Dinan y otros investigadores, quienes los definieron como microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios a la salud mental, especialmente en personas con algún trastorno psicológico.

¿En qué casos han mostrado utilidad?

Aunque se trata de un campo en desarrollo, la investigación en psicología clínica y neurociencia ha encontrado resultados prometedores en diferentes áreas:

Psicobióticos e influencia en el intestino-cerebro

¿Cómo actúan los psicobióticos?

Los psicobióticos no actúan exclusivamente en el sistema digestivo, sino que pueden influir en la comunicación entre intestino y cerebro a través de distintos mecanismos. Entre ellos se incluyen la posible modulación de neurotransmisores, la reducción de procesos inflamatorios, la regulación de la respuesta al estrés y la interacción con el nervio vago. En conjunto, estos mecanismos sugieren que el eje intestino-cerebro podría ser una vía relevante en la relación entre microbiota y salud mental.

Reflexión final

Los psicobióticos representan un campo interesante dentro de la investigación en salud mental, lo que refuerza la idea de que los procesos psicológicos no pueden entenderse de forma aislada del funcionamiento biológico del organismo.

Sin embargo, la evidencia actual indica que no deben considerarse una intervención terapéutica por sí misma, sino un posible complemento dentro de un abordaje integral que incluya psicoterapia, hábitos de vida saludables y, cuando sea necesario, tratamiento médico.

Cada vez hay más datos que apoyan la interacción entre mente y cuerpo, y en este contexto, la microbiota intestinal aparece como un factor relevante en estudio dentro del bienestar emocional.


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Preguntas respondidas en este contenido

¿Los psicobióticos pueden sustituir a la terapia psicológica o a la medicación?

No. La evidencia actual indica que los psicobióticos no son un tratamiento para los trastornos psicológicos. En algunos casos podrían actuar como un complemento dentro de un abordaje integral, pero no sustituyen la psicoterapia ni el tratamiento farmacológico cuando este está indicado.

¿Significa esto que la ansiedad o la depresión "empiezan" en el intestino?

No. Los problemas de salud mental tienen un origen multifactorial, en el que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales. La microbiota puede influir en algunos procesos relacionados con el estrés y el estado de ánimo, pero no explica por sí sola la aparición de un trastorno psicológico.

¿Entonces merece la pena tomar psicobióticos?

Todavía es pronto para hacer una recomendación general. Algunas cepas han mostrado resultados prometedores en determinados estudios, pero los efectos suelen ser modestos y no todas las personas responden igual. Se necesita más investigación para saber qué microorganismos son realmente eficaces, en qué dosis y para qué perfiles de pacientes.

Qué puedo hacer para cuidar el eje intestino-cerebro?

Más allá de los suplementos, la evidencia respalda hábitos como mantener una alimentación equilibrada, dormir lo suficiente, realizar actividad física, gestionar el estrés y cuidar la salud psicológica. Estos hábitos benefician tanto a la microbiota como al bienestar emocional.


Referencias:

  • Cryan, J. F., O'Riordan, K. J., Cowan, C. S. M., et al. (2019). The microbiota-gut-brain axis. Physiological Reviews, 99(4), 1877-2013. https://doi.org/10.1152/physrev.00018.2018
  • Dinan, T. G., Stanton, C., & Cryan, J. F. (2013). Psychobiotics: A novel class of psychotropic. Biological Psychiatry, 74(10), 720-726.  DOI: 10.1016/j.biopsych.2013.05.001 External Link
  • Messaoudi, M., Violle, N., Bisson, J. F., et al. (2011). Assessment of psychotropic-like properties of a probiotic formulation (Lactobacillus helveticus R0052 and Bifidobacterium longum R0175) in rats and human subjects. British Journal of Nutrition, 105(5), 755-764. https://doi.org/10.1017/S0007114510004319
  • Ng, Qin Xiang, Peters, C., Ho, C. Y. X., Lim, D. Y., & Yeo, W.-S. (2018). A meta-analysis of the use of probiotics to alleviate depressive symptoms. Journal of Affective Disorders, 228, 13–19. https://doi.org/10.1016/j.jad.2017.11.063
  • Wallace, C. J. K., & Milev, R. (2017). The effects of probiotics on depressive symptoms in humans: a systematic review. Annals of General Psychiatry, 16, 14. https://doi.org/10.1186/s12991-017-0138-2